Infecciones oculares. Tipos y recomendaciones.


Una infección ocular es aquella enfermedad que se desarrolla cuando microorganismos patógenos como bacterias, hongos, virus o parásitos invaden un área del globo ocular o zonas cercanas. Incluye, por lo tanto, infecciones en la córnea (parte transparente del ojo), la conjuntiva (membrana que recubre el ojo), párpados, retina, etc.

Existen muchos tipos distintos de infecciones en el ojo, por lo que un correcto diagnóstico es vital para posteriormente aplicar el tratamiento más adecuado. En la mayoría de casos son fáciles de curar.

Pese a poder afectar a cualquier persona, tienden a ser más comunes en niños o en personas con problemas de higiene o de salud, especialmente si tienen el sistema inmune debilitado.

¿Cuáles son los principales tipos de infecciones oculares?

En función del patógeno causante, existen muchos tipos de infecciones oculares, con una gravedad que dependerá del desarrollo de la enfermedad y de los síntomas o complicaciones que pueden derivar de ella.

A continuación presentamos algunas de las infecciones en el ojo más comunes.

1. Conjuntivitis

La conjuntivitis es la infección bacteriana o viral de la conjuntiva, la membrana transparente que recubre el párpado y la córnea. El enrojecimiento ocular característico de esta enfermedad es debido a que, por la respuesta del sistema inmune a la infección, los vasos sanguíneos de la conjuntiva se inflaman y se hacen más visibles.

Pese a que los síntomas de dolor, hinchazón y lagrimeo pueden ser muy molestos, la conjuntivitis raramente afecta a la visión. Se trata de una enfermedad altamente contagiosa y puede ser básicamente de dos tipos:

  • Conjuntivitis bacteriana:

Es el tipo de conjuntivitis más frecuente. Es muy contagiosa, especialmente en las épocas calurosas del año. Su principal característica es que el ojo se vuelve de color rojo y se produce una secreción mucosa en la parte inferior de este. Empieza en uno de los dos ojos pero suele extenderse rápidamente al otro.

  • Conjuntivitis vírica:

Es el tipo de conjuntivitis más peligrosa porque, además de no poder ser tratada con antibióticos, tiene una sintomatología asociada que incluye malestar general, dolor de garganta y fiebre. Es altamente contagiosa porque la persona puede transmitirlo cuando todavía no tiene síntomas. En este caso, el ojo adquiere una coloración más rosácea.

2. Queratitis

La queratitis es una infección de la córnea, el tejido transparente que se encuentra delante del iris. De no tratarse, la queratitis puede ser una infección grave que ocasiona complicaciones y daños permanentes en la vista.

La queratitis cursa con una sintomatología similar a la conjuntivitis, además de sensibilidad a la luz, visión disminuida, sensación de cuerpo extraño en el ojo y dificultad para abrir los ojos a causa del dolor.

En función del patógeno causante, hay distintos tipos de queratitis:

  • Queratitis bacteriana
  • Queratitis vírica
  • Queratitis micótica
  • Queratitis por acanthamoeba

3. Orzuelo

Un orzuelo es una infección del borde del párpado inferior que se detecta por la presencia de un bulto rojo con pus y que trae consigo una sintomatología dolorosa. Suelen desaparecer sin ningún tratamiento a los pocos días, aunque el dolor puede aliviarse con algunas pomadas antibióticas.

Esta enfermedad sucede cuando bacterias del grupo de los estafilococos infectan las glándulas sebáceas del párpado. Dependiendo del tipo de glándulas afectadas hay dos tipos de orzuelo:

• Orzuelo externo. Es la inflamación de las glándulas de Zeiss o de Moll. Se localiza en el borde libre.

• Orzuelo interno. Es la inflamación de las glándulas de Meibomio, localizado en el interior del tarso. Presenta una sintomatología caracterizada por edema, calor, rojez y molestias oculares. Aparece un absceso que contiene pus y que se reabsorbe o drena hacia el exterior espontáneamente.

Tratamiento de las infecciones oculares

Las infecciones oculares, pese al potencial peligro de sus síntomas, suelen representar enfermedades relativamente fáciles de tratar siempre que se dispongan de los medios.

En muchos de los casos el cuerpo las acabará curando por sí solo. En caso de que el sistema inmune no pueda o de que se quiera agilizar el proceso, existen tratamientos.

En el caso de las infecciones bacterianas, suele ser suficiente con aplicar gotas oftálmicas con antibióticos, que deberán ser recetadas por un médico. En lo que se refiere a infecciones virales, habrá que esperar a que el cuerpo las combata, ayudándolo con la aplicación de cremas y compresas. Para las infecciones por hongos, también existen medicamentos antifúngicos que los eliminan.

Colirios

Son un medicamento líquido que se pone sobre el ojo en forma de gotas de forma dosificada. La forma de aplicación es la siguiete:

• Para administrar el colirio, se debe inclinar la cabeza hacia atrás, orientada ligeramente al lado del ojo afectado.

• Antes de aplicar el colirio en el ojo, pellizcar con suavidad el párpado inferior para formar una pequeña bolsa. De este modo, será menos probable que cause demasiado lagrimeo y, por tanto, pérdida del medicamento.

• Tratar de no tocar el ojo con la punta del gotero ni con el dedo, ya que esto causa diseminación de la infección al frasco y, además, parpadeo y lagrimeo.

• Después de la aplicación del colirio, mantener el párpado cerrado durante 1-2 min antes de parpadear con el fin de que haya más tiempo para que penetre el medicamento.

Pomadas oculares

Son una forma de administración de medicamentos compuesta por grasas o sustancias similares con la que aplicamos principios activos en la piel o en las mucosas. Se diferencia de las cremas por no llevar agua en su composición.

• Se usan preferentemente de noche.

• Se debe inclinar la cabeza hacia atrás.

• Se debe mantener el ojo cerrado aproximadamente 2 min para estimular su absorción.

Toallitas oculares

Son un producto especialmente diseñado para limpiar de manera rápida e higiénica los ojos, párpados y pestañas. Se presentan envasadas de manera individual para mantener la esterilidad. Está considerado más un producto de prevención que de tratamiento.

Prevención de las infecciones en los ojos

Existen formas de prevenir las infecciones en los ojos y es, de hecho, lo más recomendable debido a que los síntomas pueden ser muy molestos y que algunas infecciones pueden ser difíciles de tratar.

Las mejores medidas para hacerlo son las siguientes:

  • No tocarse los ojos con las manos sucias
  • Evitar el contacto con personas infectadas
  • Medidas de higiene personal adecuadas
  • En caso de utilizar lentes de contacto, respetar las normas de uso.

Nuestras recomendaciones

A continuación, te presentaremos nuestras opciones más recomendables para el tratamiento o prevención de infecciones oculares. Esperamos que te haya servido este post, si es así, ¡no dudes en compartirlo!

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